Uno de los principales propósitos de PrevenControl es superarnos día a día para lograr la mayor satisfacción de nuestros clientes cuando acuden a nuestra red de estaciones a realizar la itv a sus vehículos. Expertos en hacer revisiones, si en algo podemos asesorarte es sobre que partes de tu coche debes inspeccionar habitualmente, cómo hacerlo y cómo saber si éstas están dañadas o en buen estado. Según la DGT (Dirección General de Tráfico) casi la mitad de los vehículos que circulan habitualmente en España tienen una antigüedad de 10 años o más. Esto nos convierte en el segundo país de Europa con el parque automovilístico más envejecido, sólo por detrás de Grecia. Por ello, que revises periódicamente tu coche es un aspecto crucial para reducir al mínimo el riesgo de averías y accidentes. Has de tener en cuenta que esto deberás hacerlo siempre que vayas a hacer un viaje largo. A continuación te explicaremos cuáles son los siete elementos fundamentales que deberás comprobar antes de realizar un trayecto de larga distancia con tu coche. De ellos, los tres que deberás revisar con mayor atención son los que conforman el denominado “triángulo de seguridad”: amortiguadores, neumáticos y frenos.   Amortiguadores amortiguadores La degradación de los amortiguadores y de las suspensiones produce una disminución de la estabilidad del vehículo (sobre todo, al frenar y en las curvas), lo que puede ocasionar un accidente grave. También provoca desgastes irregulares en los neumáticos. Hay ciertos indicios que denotan que los elementos de la suspensión de un coche están en mal estado. Puedes hacer esta sencilla comprobación: apoya todo el peso de tu cuerpo sobre la carrocería del capó y quítate de golpe. Si el coche únicamente sube, los amortiguadores están, casi con total seguridad, en buen estado. Por el contrario, si el coche sube y rebota hacia abajo, lo más probable es que los amortiguadores estén ya muy deteriorados. Otros indicadores del mal estado de los amortiguadores son: que el coche oscile arriba y abajo en marcha, o cada vez que hay un bache, o que haga extraños al coger una curva. Si sucede esto, vete pensando en llevarlo al taller porque significa que sus amortiguadores están en las últimas.   Neumáticos neumaticos Son el único punto de contacto del vehículo con la calzada y, por tanto, son esenciales para conseguir un alto nivel de adherencia, capacidad de frenada, prestaciones y seguridad. En este mismo blog, ya les hemos dedicado un interesante artículo: “¿Caducan los neumáticos?”,que te recomendamos que leas para que sepas cuáles son los indicios que denotan su mal estado y cuándo es conveniente que los revises y/o los cambies. Antes del inicio de un viaje es conveniente que compruebes si están desgastados y si tienen algún golpe o corte. Es muy importante también que verifiques si su presión es la correcta, teniendo en cuenta que si vas a llevar más carga de la habitual, estos deberán tener a su vez, una mayor presión. Y recuerda, no te olvides de revisar también la rueda de repuesto y de llevar en el maletero un gato y una llave para aflojar las tuercas, por si sufres un pinchazo.   Frenosfrenos Estos son algunos indicadores que te ayudarán a saber si los frenos de tu coche no están en óptimas condiciones:
  • Si el tacto del pedal es excesivamente esponjoso cuando lo pisas, puede existir aire en el circuito del líquido de los frenos.
  • Si apenas haciendo fuerza sobre el pedal, éste se va rápidamente hasta el fondo, podemos estar hablando de una fuga de líquido.
  • Si notas que pese a pisar mucho el pedal, el coche cada vez tarda más en frenar, casi con total seguridad se trata de un desgaste de las pastillas.
  • A modo visual, unos discos de freno oxidados son un mal presagio, así como la presencia de un reborde afilado en la superficie de contacto con la pastilla, que nos sugerirá un desgaste excesivo del disco.
  Niveles niveles Antes de salir de viaje deberás comprobar los niveles del aceite, del líquido de la refrigeración y del limpiaparabrisas.
  • Aceite: la comprobación del nivel se hace con la varilla indicadora. Si hay que añadir aceite, debes hacerlo con el motor en frío. El nivel no debe estar por debajo del mínimo pero, si hay que agregar aceite, nunca debes llegar tampoco al nivel máximo.
  • Líquido de la refrigeración: es el que estabiliza la temperatura del motor por lo que su función es muy importante. Debes comprobar su nivel con el motor frío. Debe estar entre el mínimo y el máximo y nunca debe llenarse del todo. No está de más que en viajes largos, lleves una botella de líquido refrigerante en el maletero.
  • Líquido del limpiaparabrisas: antes de un viaje conviene que te acuerdes de llenar con agua (con un poco de jabón, si lo deseas) el depósito del líquido del limpiaparabrisas. Conducir con la luna delantera limpia puede evitar accidentes por mala visibilidad.
  Luces luces Revisa el correcto funcionamiento de todas las luces (también de las antiniebla) y comprueba que estén bien reguladas, recordando que cuánto más peso lleve el coche más altas deberán estar las luces.   Filtro del aire filtro de aire Un filtro en buenas condiciones garantiza que el aire que llega al motor no contenga partículas abrasivas. Esto es más importante de lo que parece, ya que un filtro sucio provoca que el consumo de combustible aumente notablemente y, en un viaje largo, la diferencia puede ser mayor que el precio de un filtro nuevo.   Aire acondicionado aire

Es especialmente importante que revises que funciona bien antes de hacer un viaje largo, sobre todo en épocas con temperaturas altas como el verano; ya que conducir con calor es muy peligroso porque genera somnolencia. Si al encenderlo notas que el habitáculo no se enfría (o calienta) todo lo rápido que debería o percibes un olor desagradable, esto es debido a que el líquido del circuito interior se ha deteriorado. En este caso, te aconsejamos que lo cambies inmediatamente.

Periodicidad de las revisiones Hasta ahora te hemos explicado cuáles son las partes de tu coche que deberás revisar antes de realizar un viaje largo, pero debes tener en cuenta que además de en esta circunstancia, es igual de importante que examines estas diferentes partes del vehículo teniendo en cuenta las siguientes periodicidades:
  • Amortiguadores: deberás revisarlos cada 30.000 kilómetros y lo normal es que tengas que cambiarlos a los 50.000-60.000 kilómetros. 
  • Neumáticos: deben cambiarse cuando la altura del dibujo esté en 1,6 mm o por debajo. Es recomendable que revises su presión al menos una vez al mes. 
  • Frenos: los expertos aconsejan reemplazar el líquido de frenos cada dos años. 
  • Niveles: si utilizas a diario tu vehículo y recorres distancias largas, el nivel del aceite y del líquido refrigerante conviene que lo revises cada 10-15 días. Dependiendo de la marca y el modelo, los fabricantes recomiendan diferentes periodicidades en las que hacer el cambio de aceite, pero lo normal es que sea sustituido entre los 5.000 y los 15.000 kilómetros. Conviene que siempre tengas presente las fechas del cambio de aceite de tu vehículo anotándolas en su libro de mantenimiento. Los niveles del líquido refrigerante y del agua del limpiaparabrisas también conviene que los revises periódicamente, cada 2-3 meses. 
  • Luces: deberás comprobar que funcionan todas correctamente al menos una vez al mes. Te recordamos que ya no es obligatorio llevar luces de repuesto en el coche debido a la dificultad de su montaje e incluso a los riesgos eléctricos que puede suponer su cambio en ciertos vehículos. 
  • Filtro del aire: es conveniente que revises su estado al menos una vez al año. Que tengas que cambiarlo antes o después, dependerá mucho del tipo de vías por las que transites habitualmente con tu coche: no es lo mismo circular por carreteras bien asfaltadas que por caminos de tierra en los que el polvo es mayor. 
  • Aire acondicionado: es algo que se usa habitualmente por lo que te será fácil detectar cualquier anomalía en su funcionamiento. Para que la vida del aire acondicionado de tu coche sea lo más larga posible, te recomendamos que:
    • En días muy calurosos, antes de conectar el aire acondicionado bajes las ventanillas del coche para que la temperatura del habitáculo no sea tan elevada: normalmente esta suele ser muy superior a la del exterior y, si conectas el aire nada más subirte, harás que trabaje al máximo rendimiento y se deteriore más.
    • Mantengas la temperatura del coche entre los 22º y los 23º. Si pones el aire acondicionado a una temperatura inferior durante un largo período de tiempo, harás que el consumo de combustible se incremente hasta en un 20%.
    • En invierno, conviene que enciendas de vez en cuando el aire acondicionado para evitar futuros problemas propios de la falta de uso, tales como obstrucciones y aparición de hongos y bacterias en el circuito interior.
  Bonus track

chalecoAdemás de revisar periódicamente que todos los elementos de tu coche están en perfecto estado, no te olvides de llevar siempre el chaleco reflectante obligatorio (en la guantera o en un lugar accesible desde el puesto del conductor) y los dos triángulos de avería homologados.